cultura e identidad


Ante el Mediterráneo andaluz,
en un atardecer

por Julia Corrales

 

atardecer mediterráneo


Mediterráneo sereno.
La Marina.
Atardecer.
Velero en el horizonte
entregado a su vaivén.
La espuma del oleaje
juguetea con mis pies
y en la calma marinera,
ecos de viejos milenios
me llegan de tus riberas.
En el Occidente,
Heracles al Océano te entrega
y los toros de Gerión
te cruzan hasta Micenas.
Hoy, te surcan los veleros
compitiendo en las regatas.
Ayer, fueron los remeros
los que, entre Gadir y Etruria,
civilización tejieron.
Las entrañas de tus aguas
han sido hendidas por quillas,
transportando los acervos
de Tarsis, a Palestina;
de la Bética hasta el Po
y de Al-Andalus a Siria.

 


La cruz y la media luna
disputan tu hegemonía.
Lepanto levanta acta
de la lucha fratricida.
Hoy, te ensucian los petroleros,
te amedrantan las fragatas,
te intimidan los misiles,
y te infectan los vertidos, tóxicos,
de las cloacas.
En tus pacíficas aguas,
con vidas de la otra orilla,
duermen exiguas pateras
-que buscaban El Dorado-
víctimas de su osadía.
De pinos y de palmeras
siluetas en maridaje;
un niño, de luz bañado,
juega con el oleaje.
Atardecer.
La Marina.
Con la luna entre las aguas,
efluvio de luz y vida,
el Mediterráneo sigue
envolviéndome en su brisa.




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