por Julia Corrales Ramírez

Blas Infante es hoy la figura histórica, el testimonio y el patrimonio ejemplar de toda Andalucía en su larga lucha por la autonomía y la libertad
 J. L. Ortiz de Lanzagorta

Al conmemorar por vez primera, en el tercer milenio, la fecha en la que el Pueblo Andaluz, tras una serie de obstáculos y dificultades casi insalvables, se pronuncia por el a una autonomía plena, bueno es rememorar el recuerdo del hombre que fue piedra angular en el largo y difícil camino hacia la Autonomía, de la Andalucía contemporánea, y en cuyo empeño quedó segada su vida.  

El Parlamento andaluz le concedió el título de Padre de la Patria Andaluza, título que, curiosamente, contrasta con lo que él expresa en su libro “La verdad sobre el complot de Tablada y el Estado libre de Andalucía”: 

Quiero que conste que en la iniciación y desarrollo de la creación andalucista a mí no me corresponde invención alguna. A no ser que esta palabra, invención, venga a ser considerada en su acepción jurídica civil, sinónima de halago. El regionalismo andaluz (...) no fue obra de alguien, sino el resultado natural expresivo de la Historia de Andalucía.  

Blas Infante y la lucha por la autonomía. La Dictadura de Primo de Rivera había bloqueado todas las expectativas regionalistas. Con el advenimiento de la II República emergen nuevamente los impulsos autonómicos. Aunque este es un fenómeno generalizado, sólo se llevará a cabo en Cataluña que conseguirá su Estatuto en 1932, Vasconia lo alcanzará en 1936, Galicia en Junio de ese mismo año y Andalucía, en 1931 se pone en marcha con el objetivo de sentar las Bases para la redacción del suyo. Pero esta tierra lo tendría más difícil que nadie. A las múltiples condiciones adversas que se le presentan, se une la resistencia de todos los partidos políticos que no quieren la autonomía, incluidos los de izquierda. Sólo el movimiento andalucista, inspirado en la Constitución de los Cantones Andaluces de 1883, sin apenas medios, va a trabajar incansablemente en esta dirección que desembocará en la Asamblea de Córdoba de 1933 en la que se aprueba el Anteproyecto de bases para el Estatuto de Andalucía. Los andalucistas pedían una autonomía total y sin restricciones no una simple descentralización: “Andalucía libre, sus hombres, sus pueblos, sus tierras libres” (J. Martín, “Verde y blanca. Autonomía andaluza”, El Popular, 11 de Enero de 1933.)

a.- La Asamblea de Córdoba. Voy a reseñar el comienzo del saludo que el diario La Voz dirige a los asambleístas. Según Lacomba, no era simplemente un saludo de bienvenida, sino un escrito de fuerte carga doctrinal en que aparecían las ideas fundamentales sobre la autonomía. 
Se trataba, de la fijación de unas posiciones y unas esperanzas de cara a las tareas para delimitar los contenidos de la autonomía que ese día se iniciaban: “Salud, hermanos andaluces, Córdoba, cariñosa hermana vuestra, os da la bienvenida. La vieja sultana os abre sus brazos amorosos para recibiros dignamente. Venid sin recelo alguno a ella, caballeros del ideal andalucista. Acudid henchidos de entusiasmo a la Asamblea proyectada, de la que saldrá nuestra ansiada liberación. (...) 

Elevad el espíritu a las serenas regiones del ideal y con el pensamiento en la tierra andaluza, preparaos a laborar (...) por la concreción (...), de un hondo y férvido sentimiento a favor de la autonomía que “manumite” a nuestros pueblos del absorbente centralismo del Estado que ahoga nuestra vida”.  

La intervención de Blas Infante, en la Asamblea, comienza recordando a todos la historia de la lucha andaluza por la autonomía que arrancaba con fuerza desde la Junta Soberana de Andújar de 1885. Sus propuestas de constitución de una “Junta Regional” que recabara del Poder Central facultades para estructurar el cuerpo legal que habría de regir a Andalucía, así como atribuciones para la solución del problema del paro, modificar la Ley Agraria, establecer Centros Culturales en todo el País Andaluz y facultades para conseguir los fondos que llevaran a cabo estas exigencias. 

Tras una serie de reacciones, de posturas encontradas y posteriores gestiones, se redactaron las Bases para el anteproyecto de Estatuto para Andalucía, con la representatividad de todas las Diputaciones, las delegaciones de 507 Ayuntamientos, representaciones de 78 entidades y sociedades etc. Un incidente, entre el diputado a Cortes García Hidalgo y Blas Infante, que fue recogido por la prensa andaluza, es sintomático de las posturas en la Asamblea. Al terminar el acto, el Ayuntamiento y la Diputación obsequiaron a los asambleístas en el Círculo de la Amistad. García Hidalgo, dirigiéndose a Infante, protesta por el “viva Andalucía Libre” a lo que éste contesta: “¿Qué quiere Vd., que dijera, viva Andalucía esclavizada?” A lo que Hidalgo respondió: “Bastaba con haber dicho viva Andalucía, o viva Andalucía española; porque con este viva a Andalucía libre, no veo posibilidad de Estatuto andaluz”.  

b.- Imposibilidad del plebiscito del Estatuto. La crisis generalizada de la II República y el predominio del poder de la derecha imposibilitó el plebiscito del Estatuto. La represión vivida por los partidarios de éste se pone de manifiesto en la reanudación de las Cartas Andalucistas de Blas Infante que, en la Dictadura de Primo de Rivera, habían sido el único lazo de unión entre los andalucistas. En las Cartas de esta época escribe: “Es necesario actuar...” Y vuelve sobre la cuestión autonómica. El contenido, y el hecho mismo, retrata la situación de clandestinidad política vivida por los partidarios de la autonomía en aquellos años. 

En Enero de 1934, por iniciativa de la Federación Autonomista de Municipios Andaluces, se celebra una Asamblea Andaluza con el objetivo de llevar a cabo el proyecto del Estatuto. Se elige una Junta de Acción Andalucista presidida por Blas Infante pero, la situación política, la haría inoperante hasta 1936.

c.- Recta final. Con el triunfo del Frente Popular, Blas Infante, con los hombres de las Juntas Liberalistas, reemprenden la lucha por la autonomía andaluza y, tras una intensa labor, el 6 de Julio de 1936, se celebraba la Asamblea pro Estatuto para cuya presidencia es elegido Blas Infante que no parará hasta conseguir la Comisión encargada de preparar la ratificación del Estatuto para el último domingo de septiembre.
Enrique Iniesta nos dice que “la actividad de Infante en los días 5, 12, 13 y 14 de ese mes es tal que parece emplazado por lo que acabaría ocurriendo el 18.

El 15, en la Diputación de Sevilla, se celebra una gran Asamblea en la que es elegido Presidente de honor de la Junta Regional Pro Estatuto. El 12 está en Cádiz dando una conferencia. El 13 reunión en la Diputación de allí con los alcaldes de aquella provincia. En los pueblos del itinerario, banderas andaluzas y vecinos que le vitorean (...) y comentaba: “Yo libertador de Andalucía, que vengo con poco tabaco y menos dinero (...) Se iza la bandera en todos los municipios gaditanos. Mientras flamea en el de Cádiz Infante grita: “Tengamos cuidado no vaya a venir un huracán y se lleve no sólo la bandera sino a nosotros. Aquel mismo 13 de Julio, tras un mitin en el Círculo Radical de Jerez su emisora trasmite un llamamiento de Infante. El 14 en Sevilla, izan nuestra bandera en el Ayuntamiento y celebran su confianza en la ratificación del Estatuto con un viaje por el Guadalquivir en el remolcador “Pastor y Landero”. Blas Infante, a punto de alcanzar este primer paso importantísimo, en el camino de la liberación de Andalucía, es interceptado por el Alzamiento de Franco y su grito, ¡Viva Andalucía Libre!, presagio de la nueva andadura, que acogiera el escenario del Círculo de la Amistad, en la capital cordobesa, -así como los de otros compañeros suyos de todas las provincias hermanas- , fueron callados por las balas asesinas. “Se mata a un hombre pero no se puede matar una idea”, escribe Juan Antonio Lacomba. El mismo Blas Infante, recogiendo un texto aljamiado, lo había dicho: “ A mí sólo me está ordenado producir la voz; a Dios toca hacerla oír a aquellos que caminan más allá de las montañas”. Antes de cerrar este artículo quiero traer unos párrafos de Infante a nuestro contexto actual de miembros de la Unión Europea: Nosotros no queremos ser solamente europeos. (...) No decimos sólo: ‘Yo pienso: luego existo’. Esto es Europa. Y Andalucía es: Pensar y sentir. He aquí la existencia. (...) Nosotros no comprendemos la vida sin el entusiasmo, sin la alegría; y la alegría para nosotros está en ‘ experimentar la sensación natural correspondiente a las cosas tal como ellas son, naturalmente, cósmicamente, o en su ordenación al cosmos. (...)¡Europa, no!: Andalucía ! Europa es por su método, la especialización que convierte al individuo en pieza de máquina. Andalucía por el suyo, es la integridad que apercibe al individuo como un mundo completo ordenado al mundo creador. Europa es el individuo para la masa. Andalucía el individuo para la Humanidad.

Hoy, pasados 21 años del plebiscito del 28F del 1980, y en la entrada del tercer milenio, los andaluces que caminamos “más allá de las montañas” de aquel tiempo, ¿tenemos los oídos abiertos para recibir “las voces”, el imperativo que dejaron inconcluso,- y que nos legaron- los que creyeron en este País Andaluz, a lo largo de todas las épocas, para continuar en el empeño de esta consecución?

Granada, Andalucía, 28 de Febrero del 2002.



Bibliografía: 

“Regionalismo y autonomía en la Andalucía contemporánea”. (1835-1936)
Juan Antonio Lacomba Abellán.

 “Gran Enciclopedia de Andalucía” 
 Enrique Iniesta

 “La verdad sobre el complot de Tablada"
 Blas Infante Pérez



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