Carta abierta a D. Antonio Machado por Mercedes Vieira (Alondra) |
Quiero contarte, entre otras cosas, que después de cruzar apenas mundos sutiles, sigo
reconociendo en ellos las pompas de jabón que me enseñaste a amar... y que, a pesar de
todo, las lanzo al aire todos los días, las veo volar y sigo siendo feliz mientras no
estallan. |
lazo del pelo antes de salir y me besaba con ternura, ha ido poco a poco apagándose... Aun oigo sus palabras: -Atiende bien lo que diga er maestro, mi arma... ¡Y sé buena! Recuerdo que bajaba las escaleras volando y que ya en el patio miraba para arriba pues mi madre desde el corredor me decía el último adiós... Cada
mañana dibujaba a saltitos todas las callejuelas con olor a mar que separaban mi casa del
colegio... En pleno Campo del Sur, en los días de invierno, cuando la mar clamaba y se
hacían las olas gotitas salás, el fuerte viento de Poniente lo rodeaba todo de humedad y
salitre. Y luego, la vieja clase de techo alto y maderas carcomidas, con paredes
que mostraban a trocitos los distintos colores que tuvieron en un tiempo y ventanuco por
donde nos llegaba la vida, el mar y el graznido de las gaviotas... ¿Recuerdas? Quiero que hoy, pasado ya el tiempo necesario que nos hace desesperar de esperar lo que siempre hemos creído que llegaría, cuando ya creo comprender que debo vaciar mi maleta y seguir el camino del poniente, sepas que todas tus enseñanzas han formado el camino de mi existencia.
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Y desde aquel día compartí contigo, acaso sin saberlo, poesía, libro... y barquillos... Que, a pesar de que en estos años ha habido muchos momentos que me han hecho dudarlo, el amor a la verdad ha sido siempre para mí el más noble de todos los amores. Que he seguido considerando el más alto valor de la persona el hecho de serlo, y que he desconfiado de los que dicen estar de vuelta, pues sé que no han ido a ninguna parte. Que la reflexión me ha perdido a veces por callejuelas sin salida.. y te aseguro que entonces he buscado inútilmente la puerta al campo... Que la poesía me acompaña siempre... desde aquel día en el Parque Genovés cuando el vientecito de Levante hacía cantar a los árboles. -Niña la poesía es un diálogo del hombre con el tiempo.. Hay que aprender a conversar con el zumbar de nuestros propios oídos... Por eso mismo sigo hablando sola, porque aún espero hablar con Dios un día. Que día a día busco el amor rescatándolo del recuerdo... en tu recuerdo... y que sólo por unos momentos y a través de esta carta escrita con el sonido del mar como fondo y la belleza del atardecer como escenario eterno, desearía ser tu Guiomar. Unidos en un abrazo donde la belleza más dulce se haga vuelo, oiré de tus labios las palabras que nadie me dijo... las que busqué ansiosamente por la vida, las que callaron su boca tan amada... Por ti la mar ensaya olas y espumas, Ya casi no puedo ver lo que escribo. Ha llegado la noche de puntillas y el cielo se ha cuajado de estrellas. Sé que esta carta te llegará y que aún me reconocerás en ella. Y sé que habrá más días como éste, en que me seguiré perdiendo en el recuerdo contigo... Besos. Alondra.
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