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Hoy, que el día ha vuelto a nacer limpio y transparente, desde esta luz única en el mundo, te evoco y recuerdo, y perdiéndome más allá de un paisaje, intento engarzar tus poemas a mis sensaciones. Volaremos juntos, Federico, y embriagados ambos por las palabras de Alberti y la música de Falla llegaremos a un rinconcito de mi Cádiz, donde un embrujo nos hará sentir amor soñando en ser juntos marineros en tierra.
Desde el cielo, y siguiendo el vuelo de las gaviotas, entraremos en Cádiz... Así que, ¡anda!, cógeme por el talle y volemos, chiquillo... ¡que todos mis sentidos serán tuyos y al final del viaje, terminaremos bailando en la playa, llenos de arena y sal, mientras cae la tarde! Mira: un lado ruge, el otro canta... Todo es azul. A veces el mar se enfurece demasiado y empujado por un poniente largo, salta la carretera y casi entra en la bahía... Pienso yo que es como si deseara apoderarse de ella, el tan grande, la bahía tan bonita....
¡Preciosa, corre, Preciosa, Cádiz, preciosa y pequeñita, de calles estrechas y rodeada de espuma, se ha defendido levantando murallas. ¡Fíjate, su nombre púnico, Gadir, significa cerrado! Encerrada y libre a todos los vientos...
Te quisiera camelá
Luego la playa se estira desde Cortadura hasta Santa María, brillando con reflejos de plata. Y siempre la rubia arena, la luz, el azul, el blanco, el verde... |
Cada esquinita de sus callejones y cada fachada de piedra ostionera, están llenas de arte, música y aromas a marea baja... Sus gentes, herederas de grandes culturas, han sabido armonizar con talento y señorío todas las cualidades de sus antepasados. Se han abierto al mar y por el han recibido la vida; así han aprendido a ser tolerantes, despiertos y liberales.
Amor, amor, amor. ¡Y ahí aparece el barrio Santa María!, este es el sitio que quería hoy enseñarte. Es el barrio de los gitanos, Federico. Yo no fui a Granada, pero creo que en cualquier patio de vecinos de este barrio, podrías haber escrito tus romances y hasta tu luna hubiera tenido un lugar para cobijarse: ¡Dejadme entrar! ¡Vengo helada Estas casas de vecinos, eran antiguas casas burguesas que se dividieron en partiditos, como los llamamos aquí, y que no son otra cosa que viviendas de uno o dos cuartos, donde viven familias enteras compartiendo desde siempre cuarto de baño y cocina. Desde las barandillas de los corredores, llenas de macetas de geranios, nos asomamos al patio, y así, de corredor a corredor, hablamos con los vecinos. Las azoteas, nos han servido para estar cada vez más cerquita del cielo, apoyando nuestros sueños en sus pretiles. Desde las torres mirador y, siempre alquindoy, deseamos, esperanzados aún, ver llegar al perdido barco del arroz...
Con la sombra en la cintura, |
Cuando en primavera pasa por Jabonería, las penitas se hacen canción gitana subiendo hasta un cielo llenito de estrellas. ¿A que te sientes empapado de cante y sal marinera...?
¡Hay en mis pupilas Todo el Campo del Sur, son cañitas de pescar. Bien desde arriba o desde los mismos bloques que, llenos de mar, protegen a Cádiz de sus anhelos de poseerla. Respira hondo, Federico. Aquí todos los sentidos se llenan de sensaciones... Oler a mar, saborear erizos, oír carnaval, ver puestas de sol y sentir en la piel el viento.
El mar baila por la playa, ... Vaya, sin darnos cuenta, ya cayó la tarde... Así que, antes de que te vayas a perder de nuevo por las calles de tu Granada, quiero que bailemos libres y descalzos en la arena... Acompañados por las palmas y las voces de la gente del barrio Santa María convertidos esta noche para nosotros en Antoñito el Camborio, Doña Rosita la soltera, Ignacio Sánchez Mejías, Mariana Pineda y Bernarda Alba, nos perderemos en las notas del ensueño y conseguiremos llegar al escondido rincón de la poesía. Mientras nos jalean, lavaremos nuestros cuerpos con agua de alondras, la luna hará que brillen mis muslos de amapola y la rosa azul de mi vientre, mientras en nuestras frentes, la imaginación, siempre joven y desnuda, jugará con la luna y la arena...
¡Ay qué trabajo me cuesta Así cuando te vayas seré feliz, creyendo que parte del embrujo de Cádiz, te pertenece. |