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andalucía de lejos


El camino
por Claudio Sillero 


Tengo la costumbre de ir escuchando música cuando conduzco y frecuentemente repito y repito sin parar, durante semanas, al mismo interprete o a la misma selección, montada por mi mismo en una cassette.

Esto me lo hizo notar un joven francés que había sido enviado a hacer prácticas a mi oficina y a quien alargaba yo frecuentemente hasta su casa, que quedaba camino a la mía. Este chico, nieto por parte de padre de aragoneses que huyeron cuando la guerra, y que por lo tanto había hecho frecuentes visitas a España, me dijo un día:

- "Esos que cantan esas sevillanas son muy famosos en España ¿no? "
-"No ... no particularmente le dije yo."
-"Entonces debe ser que se me han "pegado" por los días que llevo escuchándolos".

por las marismas

Y así, escuchando sevillanas fue como me fui enterando de que existía un camino. Un camino que no conduce a Roma ni tampoco va camino de cualquier parte. Un camino que es, como la vida y las tarjetas de crédito, "personal e intransferible".

Fueron las sevillanas rocieras - voz del pueblo, voz de Dios - las que me empezaron a interesar en un tema que yo, hasta entonces, miraba con la frivolidad de quien juzga sin conocimiento de causa. Para mi era una incomprensible mezcla de película de "comboys" conquistando el oeste en carretas al ralentí, con misa y comunión de primer viernes de mes y en medio de todo ello, la feria de Sevilla: caballos, volantes y peinas, trajes cortos y zahones, enmarcando una extravagante procesión. Una procesión con la imagen navegando - más que navegando, escorando y enderezándose - antítesis de la precisión de metrónomo en compás y mecimiento, de un paso de la Semana Santa.

Las sevillanas rocieras me fueron dando las claves.

Con la misma simplicidad y la naturalidad con la que los villancicos proclaman que María es la madre de Dios, sin entrar en disquisiciones dialécticas, las sevillanas hablan de una Reina de las Marismas, de una Madre de los Andaluces y proclaman a una imagen no particularmente agraciada, "Guapa, guapa, guapa, y bonita, bonita, bonita". Y, ella, es también la madre del pastorcito divino.

la Virgen vestida de pastora

Aquello: la sencilla pastora vestida de gran dama barroca me dio mas pistas. Aquello y la manera como la Iglesia se ha visto frecuentemente obligada a andar de puntillas alrededor de un rito que casi siempre se le ha escapado de las manos.

La historia de Andalucía, es una obra maestra de amalgama y sincretismo que empareja en el tiempo creencias casi siempre inicialmente enfrentadas, superponiendo ritos y divinidades, y pariendo, a veces incluso sin dolor, el marco teológico siguiente - casi siempre el de los vencedores - con rasgos inocultables de los precedentes en su formas cuando no en su fondo.

Y así descubrí, aunque ya no en una sevillana, que se habla de un probable origen del camino del Rocío y del salto de la reja, en los ritos dionisiacos y en el rapto de Proserpina, o en todo caso, en las ceremonias sagradas de ciertos pueblos primitivos que seguramente inspiraron hace tres mil años o más, lo que hoy es "...mescolanza bárbara y bellísima. Pura y paradójica, de una fiesta de ambiente pagano, levemente cristianizada por la presencia de la Señora...", como la llamó José María Pemán.

un descanso en el camino

No pretendo hacer una interpolación directa entre estos ritos griegos o romanos de adoración a sus dioses, con lo que se produce dos o tres mil años después, en una aldea enclavada en el coto de Doñana. Sólo quiero señalar que algunos elementos de aquellos rituales, están de alguna manera vivos aún, y que a estos hay que relacionarlos con la celebración del florecimiento de los campos La eterna resurrección: el final del invierno y el principio de la primavera. La victoria de la vida sobre la muerte. Los ritos de la fertilidad tan propios de los campesinos de la cuenca del Mediterráneo.(1)

Viene después la cristianización del lugar. Un lugar sacralizado desde tiempos remotos; un entorno milagroso - Doñana - dunas, monte y marismas; hervidero de vida y cobijo para aves que encuentran allí uno de los pocos refugios naturales que quedan en el mundo moderno.

el camino

En lo que ahora es la aldea, y antes cruce de caminos de pastores y monteros, hizo colocar Alfonso X, el Sabio, en 1262 una imagen de Santa María en una - originalmente - pequeña mezquita o templo almohade, construyendo poco después en aquel lugar una ermita con una imagen a la que se llamaría Santa María de las Rocinas.

interior del templo

Y cazador o pastor era aquel a quien describe la leyenda encontrando, a principios del siglo XV entre unas zarzas, en la chueca de un acebuche centenario, una imagen ¿la misma que hizo poner Alfonso X el Sabio en aquella mezquita, y que fue ocultada allí para protegerla de las frecuentes razzias que habían asolado la comarca desde fines del siglo XIII?

No me parece importante si la leyenda, con los nombres y apellidos de quien encontró la imagen (que tenía aparentemente en su espalda una inscripción que decía "Virgen de los Remedios") tiene - que difícil sería - fundamento histórico. Lo esencial es que a partir de aquella época se empiezan a formar las asociaciones - empezando por la de Almonte - que luego devendrán en Hermandades y darán inicio a la tradición de una romería con reglas, usos y liturgia, que llega hasta nuestros días.

la Reina de las marismas

Una tradición que como todas las viejas costumbres andaluzas cambia de atuendo, pero no necesariamente de esencia. Que se sosiega o se encrespa pero que es fiel a sus fundamentos. Que moderniza sus formas pero difícilmente su substancia. Que conserva de sus más remotos orígenes, el contacto con la naturaleza, la fraternidad y la solidaridad en el propósito común de llegar al lugar sagrado, como siempre se debió llegar; de la manera que mejor identifica a este pueblo: cantando y bailando, derrochando alegría y compartiendo pan y vino. Y la catarsis colectiva, que, en nuestros días, se habrá empezado a generar desde el momento mismo de la salida y estallará en el salto de la reja. Se hará el camino de vuelta entonces en paz consigo mismo. Se habrán rescatado emociones atávicas y sentimientos entrañables. Se habrá fortalecido la conciencia misma de saberse miembro de un pueblo legendario.

Se podrá "ir al Rocío" sin entender que debajo del tumulto y del jolgorio, de la devoción mariana y de los exvotos, del brillo de las crines y del relucir al sol de las copas de fino, de las alpargatas polvorientas o los botos relumbrantes, o mejor aún inmerso en todo ello, hay un viejo hombre del campo. Un viejo andaluz fiel a sus tradiciones y respetuoso de aquello en lo que ha creído intuitivamente, desde el principio de los tiempos. Agradecido a su Dios o a sus Dioses, por haberlo puesto allí, y dispuesto a compartir con sus hermanos la alegría de celebrar que los campos renacen y que la cosecha será buena. No importa si ya no vive en el campo y si por lo que da gracias es solo por haber podido volver.

En busca de ese viejo andaluz me pondré pronto en camino. En camino del camino.

No me será difícil encontrarlo. Lo veo con cierta frecuencia: vive en mis "por dentros".

Claudio Sillero

La Hermandad del Rocío de Triana permitirá que, cinco o seis años después de haberlo entendido y después de tres intentos fallidos, haga yo, finalmente, el camino como yo creo que lo debo hacer. Cuando escribo esto ni siquiera conozco a aquellos de los que seré el nuevo "hermano rociero". Cuando ustedes lo lean, hará solo dos días que habré terminado de hacer, junto a ellos el camino de vuelta.

medalla de la Hermandad


(1) Los ritos dionisíacos (el Dionisios de los griegos que es el Baco de los romanos), las orgías o bacanales eran celebradas primitivamente por mujeres, en los bosques, los montes, en medio de rocas. Tomaban un carácter misterioso. Más tarde admitieron personas de los dos sexos en su celebración, resultando en grandes desórdenes.

Por otro lado, Proserpina, hija de Ceres - Diosa romana de las cosechas - y de Júpiter, fue raptada por Plutón, rey del Averno, mientras recogía flores. Según ciertas versiones, fue condenada a quedarse en los infiernos en calidad de esposa de Plutón y reina en el imperio de las tinieblas.

La escena del rapto se sitúa en diversos lugares, para unos en Sicilia, al pie del monte Etna, para otros en Atica, en Tracia, en Jonia. Y hasta en un bosque cerca de Mégara, que la tradición hizo conservar como sagrado.. Orfeo dice que al contrario, Proserpina fue conducida sobre el mar por su temible amante que desapareció en medio de las olas. En esta fábula, algunos mitólogos creen ver el emblema de la germinación.

Proserpina y Plutón no eran considerados, sin embargo, divinidades infernales en todas partes. En ciertos pueblos dedicados sobre todo a la agricultura, se les honraba como a las divinidades misteriosas de la fecundación de la tierra y no se empezaba la siembra, hasta haberles hecho sacrificios.

Orgía: Fiesta de Baco. Festín en el que se come y bebe inmoderadamente y se comenten otros excesos.

Bacanal: Perteneciente al dios Baco. Aplícase a las fiestas que celebraban los gentiles en honor de este Dios. Orgía con mucho desorden y tumulto


Fuente: "Mythologie grecque et romaine. P. Commelin. Editions Garnier Frères. París.


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