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andalucia de lejos

Ocho puntas de una estrella, ocho provincias: el símbolo de Andalucía

Tres religiones, tres culturas y una estrella universal (y II)
por Claudio Sillero 

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En el capítulo anterior descubrimos los orígenes de la estrella de ocho puntas, en este le seguiremos su estela, por caminos que nacen en Andalucía y se van -caminos de ida y vuelta- con los peregrinos andaluces de todos los tiempos La estrella de ocho puntas es, además, un símbolo manifiesto en los templos de las tres religiones. No se podía esperar menos del símbolo de la tierra de las tres culturas. En la puerta principal, en el dibujo de las losetas del suelo, y en unos rosetones en forma de pétalos de su techo de estuco, Santa María la Blanca, la sinagoga más antigua de Europa occidental, nos dice que andaluces construyeron allí, y en la de Córdoba, en el estuco que separa la planta baja del piso alto, el reservado a las mujeres, resalta en el dibujo geométrico, mil veces repetida.

detalle ventana fachada occidental mezquitaVentana de la fachada occidental  
de la mezquita, correspondiente a la época de
Al-Hakam II   
(Siglo X).

 

 

 

 

 

 

 

Y en la mezquita de Córdoba, escondida en la cúpula del lucernario de Al-Hakam II, en la de la maqsura, en la del mihrab, en vitrales de la ampliación de Al-Hakam II y...¿cristiana o mora? en los azulejos del altar de San Bartolomé, en el alicatado de la puerta de acceso a la Capilla Real y en el de la imagen de San Fernando, que curiosamente, tiene, además, detrás de la imagen un cielo azul cuajado de estrellas... de ocho puntas.

cupula de la maqsura
Cúpula de la maqsura. Mezquita de Córdoba

En el entramado de algunas celosías que separan al patio de los naranjos de la mezquita, el ebanista ha dejado muescas en el cruce de cuatro varillas que permiten que se formen estrellas de ocho puntas el espacio vacío entre ellas. Lo mismo existe en la celosía que separa el lugar donde queda la que fue la tumba original de Isabel la Católica, y que separa, allí, al Convento de San Francisco de los jardines del Partal y del camino de las torres de la Alhambra. Y, por cierto, en la cúpula que domina esa tumba, los mocárabes rematan en forma de... estrella de ocho puntas. Pero si de templos cristianos se trata -y no de algunos que se construyeron sobre ruinas moras o judías- la estrella fue colocada por manos andaluzas en toda la península.

La sala capitular de la catedral vieja de Salamanca se cierra por una gran cúpula de planta octogonal con dieciséis nervios, paralelos dos a dos, que en la clave, al cruzarse dejan una estrella de ocho puntas. Y está en la de San Miguel de Lillo (Oviedo), en la puerta de Santa María de Ripoll (Gerona), y en el conjunto de iglesias pre-románicas de Tarrasa encontramos las claras huellas de andaluces que colocan la estrella, en la cúpula del ábside de esta la iglesia.

cupula ante el mihrab
Cúpula ante el mihrab. Mezquita de Córdoba

Como en la bóveda que cubrió a comienzos del siglo XVI, el crucero en el que se encuentran las dos grandes naves del Hospital de la Santa Cruz en Toledo, o la del cimborio de la Seo de Zaragoza, de 1520, imitada en los de las catedrales de Teruel (1538) y de Tarazona (1545). Y rebasando las fronteras de la península, en las iglesias románicas de Francia, próximas al Pirineo. En la catedral inglesa de Durham, se levanta una cúpula de estas características andaluzas, cuyo trazado conoció Leonardo da Vinci y dejó plasmados en sus cuadernos de dibujos en varios croquis. El padre Guarini, su compatriota, las llegó a construir envueltas en formas barrocas, en San Lorenzo de Turín y en la iglesia de los Padres Somascos de Mesina. Y bóvedas derivadas de las descritas son las que cubren los camarines octogonales de las iglesias mexicanas de San Martín de Tepotzotlán y de San Felipe de San Miguel de Allende. La estrella de ocho puntas está en todas partes. Me la encuentro en las humildes losetas de un patio, en menaje y alfarería, y en cenefas decorativas. En estuco y azulejo, escondida en diseños de geometría infinita o calada en cúpulas de baños moros.

Mosaico Torre de las Infantas
Mosaico Torre de las Infantas. La Alhambra

En los techos del Palacio de San Telmo, o engastada en la ebanistería de los artesonados más majestuosos o más modernos (el de la iglesia de San Pedro, o en el del hall del moderno Hotel Saray, en Granada, por ejemplo). Y encastrada en innumerables piezas de taracea o en cerámica con denominación de origen y contraseñada "Hecho a mano y esmaltado en oro de 24 kilates". Y en el logotipo de la Caja de Granada: La General. En los vehículos de la Junta de Andalucía, y en los de una empresa de transportes particular. Y ocho son los rayos -¿casualidad?- que salen de la C central en el logotipo de Canal Sur.

 

mesa de centro Hospìtal San Rafael
Mesa de centro. Hospital San Rafael

Pero en tiempos recientes, algunos de mis encuentros con ella han sido además de sorpresivos, muy emotivos para mi. Un noticiero internacional presentaba una misa celebrada por Juan Pablo II, y en lo que posiblemente era la homilía, le acercaron un libro con tapas de cuero al Pontífice. Me pareció verla así que esperé hasta que hubiese terminado de leer y se volviesen a llevar el libro. Y allí estaba, grabada en la tapa. Grande. Bonita. Imponente. En un programa de la televisión saudí que recibo por satélite, se movió la cámara hacia un plató donde un grupo de invitados iniciaban una discusión, colgaba de la pared una enorme alfombra, y en medio de ella una majestuosa estrella de ocho puntas. El canal saudí la tiene además diseminada por varios de sus decorados. Se celebraban las exequias del rey Hussein de Jordania, el féretro colocado en una gran sala, esperaba a altas personalidades de todo el mundo, que por turnos, presentaban sus respetos al difunto rey. La cámara se alejó ligeramente dejando ver parte del suelo de la sala, y allí estaba la estrella, en mármol marrón-bronceado en contraste con el blanquísimo del resto de la habitación. En esta Navidad, recibí un regalo extraño, una loseta de 45x45cm. "Te parecerá una locura, me dijeron al verme abrir el paquete. Era parte de un muestrario que le trajeron a mi hermana, que quiere cambiar los suelos de su cocina. Ni siquiera se si me la van a cobrar. Pero tenía esa estrella en el centro en imitación parquet, y supe que te la tenía que traer". La estrella está al centro de la mesa del comedor, cerca de unos cacharros de Fajalauza, un cenicero/florero de Marrakesh y un botijo de Talavera, tan parecidos en sus tonos de azul, que debió inspirarlos el mismo alfarero andalusí.

espejo isabelino Parador San Francisco
Espejo isabelino. Parador San Francisco

Pero la emoción más grande la recibí la víspera del día de Andalucía. Fuimos al centro de Lima, hasta hace poco tiempo tugurizado y sucio, que por obra de un alcalde con buen gusto, está recuperando el señorío de antaño. Pasábamos por la calle Palacio, que toma su nombre por ser lateral del Palacio de los Virreyes o Casa de Pizarro, como aún se le llama a la sede del poder ejecutivo del Perú. Por esta calle queda la puerta más transitada del Palacio de Gobierno. La puerta que usan los que trabajan en palacio y los que acuden a una cita. La otra, la principal, se usa principalmente para recepciones oficiales. Estaba oscuro y había gente. Mucha gente. Demasiada gente. De pronto Gabriela me tomó del brazo y exclamó: "¿La has visto? ¿Te has fijado?" señalando hacia la puerta.

Puerta calle Palacio Gobierno Perú

Y allí estaba. Labrada en la sólida madera del enorme portón. Con un extraño león en el centro, que como los del Patio de los Leones de la Alhambra, enseña los dientes de manera curiosa, casi en una mueca que evoca una sonrisa. Con ocho puntas. Tantas como las provincias andaluzas. Tomé a Gabriela de la mano y nos acercamos.

detalle puerta palacio Gobierno Perú

Unos días más tarde, volví con mis hijos a tomarle fotos. Muchas fotos. Alguna de ellas aparece aquí. Y mientras miraba esa estrella, en aquel inesperado lugar, pensé en el andaluz que la puso allí o que simplemente la inspiró. Y musité un ¡óle! a la memoria de ese paisano, que como tantos otros, se la llevó en los entresijos del alma, y la puso en el mejor lugar que pudo, como una insignia de amor a su tierra y de homenaje a sus antepasados.

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Tragaluces de los baños moros de la Alhambra


Nota:
Mi agradecimiento a Julia Corrales que me las descubrió y a Paco García Duarte que me dijo, desde "El adarve" donde encontrar las primeras. Ellos me enseñaron a mirar las estrellas (de ocho puntas, ¿que otras iba a ser?)


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