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cocina andaluza


Gazpachos andaluces: Fríos y calientes. I
por Marita Martínez-Pais


Decir gazpacho andaluz, aunque lo parezca, no es una redundancia, pues aunque el mas conocido de los gazpachos españoles sea el andaluz -puesto que se puede encontrar en la carta de restaurantes de París, Ginebra, Chicago o Nueva York, (por mencionar solo a algunos lugares donde se ofrece el gazpacho)-, es necesario utilizar el apellido, andaluz, para diferenciarlo de los gazpachos castellanos, salsas muy especiadas y picantes con la que los pastores manchegos aderezaban las carnes de caza desde el s.XVI.

El nuestro, el andaluz, se puede decir que nace de la confluencia de dos culturas. Por una parte la romana, que tiene el pan, el aceite y el ajo como base de la alimentación de su campesinado y por otra, la de la América precolombina, que aporta los productos traídos por los descubridores españoles, sobre todo el tomate y el pimiento.

otra variedad de gazpacho

No hay unanimidad entre los autores, a la hora de discernir quien es el padre de los gazpachos, tal y como los conocemos hoy en Andalucía, pero parece que el antepasado más remoto puede ser la salmuria. Con esta palabra, los romanos definían una crema espesa resultado de majar en un mortero ajos, pan, sal y aceite; agregándole luego vinagre y un poco de agua. Probablemente, la llegada de los tomates y pimientos, enriqueció la primitiva salmuria, transformándola en salmorejo y si a este le añadimos más agua y algunas verduras cortadas (pepino, cebolla, pimiento, etc), en forma de tropezones, tendremos el gazpacho actual.

Los gazpachos, en verano y en invierno, formaban parte importante de la dieta del campesino andaluz y el arte de prepararlo, corría parejo al arte del "majado" de sus componentes en el mortero, dornillo o almirez..

Y de entre ellos son los de verano, "las sopas frescas", los que más se han popularizado, saltando de las gañanías andaluzas a las mesas de alta alcurnia. Sobre todo desde que la Emperatriz Eugenia de Montijo lo convirtió en plato habitual de la corte imperial de Napoleón III.

Esta una de las mil formas de preparar este plato, el mas internacional de la cocina andaluza y a la vez el más popular. En la actualidad, la batidora eléctrica ha simplificado enormemente su realización y se consigue hacer un magnífico gazpacho en un abrir y cerrar de ojos.

Yo, después de muchas pruebas, he adoptado esta, en la que si os dais cuenta, a diferencia de la mayoría de las que se encuentran por ahí, no empleo pan, porque he comprobado que de esta forma puedo conservar el gazpacho más tiempo; ya que la levadura del pan, hace que en pocos días se produzca una cierta fermentación, que deja el gazpacho agrio e incomestible.

No obstante, si es para consumir en el día, podéis añadirle unos 50 gramos de miga de pan, remojada previamente.

Ah!, y si en vez de batidora eléctrica, queréis usar el clásico mortero, lo primero que tenéis que echar en él, es la sal y que sea gorda, de esta manera se majan mejor los demás ingredientes.

 

 

 

gazpacho tradicional

Ingredientes para seis personas

Para el gazpacho
2 kilos de tomates rojos maduros.
2 pimientos verdes, de los de freír.
2 dientes de ajo
1 pepino pequeño
1 vaso y ½ de aceite de oliva
½ vaso de vinagre de vino
Sal.

Para la guarnición
Todo muy bien picado
1 cebolla pequeña
1 tomate pequeño de ensalada
1 pimiento verde pequeño
50 gramos de pepino
1 huevo duro

Preparación

En un bol grande se echan, lavados y troceados, los tomates, los pimientos, los ajos y el pepino previamente pelado. Se añade el aceite, el vinagre y la sal y se bate bien con una batidora. Una vez batido se pasa por un pasapuré para quitar las pieles y las pepitas del tomate y el pimiento.

Si se encuentra muy espeso, se puede añadir agua fría, hasta darle la textura que mas guste. Se rectifica de sal y se mete en el frigorífico en un recipiente tapado.

Por lo que hace referencia al acompañamiento, se colocará aparte para que cada comensal se sirva a su gusto. Yo he visto de todo, hasta taquitos de jamón. Lo ideal es poner un amplio surtido de "tropezones", siempre cortados en daditos pequeños: tomate, pimiento, cebolla, pepino, huevo duro, pan frito, jamón, ...etc.

Presentar el gazpacho en un bol grande y los tropezones en bandejitas individuales. Servir bien frío en tazas de consomé. Hay quien lo bebe en vaso y sin tropezones.

Gazpacho caliente

Casi con los mismos ingredientes, pero en invierno, se hacen los gazpachos calientes; el que aquí se presenta es de Paterna de la Ribera y tanto sus ingredientes como su preparación son muy parecidas al Ajo caliente del Puerto de Santa María y al Ajo de viña de Jerez de la Frontera.

Ingredientes para 6 personas

2 dientes de ajo
1 pimiento verde
4 tomates medianos maduros
1 kilo de pan de pueblo asentado
1 naranja amarga

Preparación

Poner en una cazuela los tomates y una rebanada de pan, cubrirlo de agua y ponerlo al fuego. Cuando empiece a hervir sacarlos y reservar al agua. Pelar los tomates y reservarlos. En un plato aparte, desmigajar el resto del pan con las manos y reservarlo.

Si no se dispone de dornillo, poner en un mortero la sal y los ajos pelados enteros y el pimiento troceado y majarlo todo muy bien. Cuando todo esté bien majado, pasarlo a un bol grande o a un lebrillo y añadir los tomates y la rebanada de pan cocido y seguir majando y revolviendo. Una vez esté todo bien mezclado, ir añadiendo las migas de pan sin dejar de remover. Ir añadiendo agua caliente, de la que sirvió para cocer los tomates, cuando se vea que la masa se va quedando seca, sin dejar de majar continuamente. En el momento en que la masa esté jugosa, añadir el aceite y mezclarlo todo bien. Finalmente, tapar el bol con un trapo grueso y dejarlo reposar durante unos 10 minutos, para que "sude". Destapar, regar con el zumo de la naranja amarga, mezclar todo y ya se puede servir.

La forma típica de comer este gazpacho es colocando el lebrillo en el centro y los comensales alrededor, comiendo por el procedimiento de "cuchará y paso atrás".

 


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