Andalucía abierta a portada




por Felicidad Loscertales
Catedrática E.U. de la Universidad de Sevilla. Departamento de Psicología Social.


la mujer trabajadora

Andalucía es una tierra con futuro y con miradas abiertas a amplios horizontes. Y de entre todos los andaluces, las mujeres están empeñadas en esta apertura con un gran entusiasmo y un profundo sentido de trabajo y de responsabilidad. Los logros en este sentido son enormes y numerosos son también los datos que se pueden aportar para demostrarlo.
No hay más que mirar a las Universidades cuyas aulas están llenas de un estudiantado que en su mayoría es de mujeres. Chicas jóvenes y decididas que además de ser más en número son mejores en calificaciones. Y a este estudiantado le da clase un número también creciente de profesoras. Estas mujeres, docentes en la más alta institución del sistema educativo, todavía en la actualidad son menos en número que sus compañeros hombres (no llegan al 40 %) y, en general, más jóvenes en edad, salvo pocas excepciones entre las que se cuenta quien esto escribe. Esta juventud estadísticamente significativa de las profesoras universitarias indica que su incorporación masiva a las tareas universitarias es muy reciente en el tiempo. Sin embargo vienen pisando fuerte porque ya entre ellas se cuenta un buen número de prestigiosas Catedráticas y hasta una de las pocas Rectoras que ha tenido la Universidad española, la Excelentísima Doctora Dª Rosario Valpuesta, Rectora Magnífica de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, que así es el título que ganó en buena lid y mantiene con altas cotas de eficacia.

También fuera de la Universidad se puede hablar de mujeres y hablar en positivo. Las Mujeres Empresarias Andaluzas tienen una presencia social importante y tan es así que han formado su propia asociación. Y sus empresas marchan, vaya si marchan ¡vaya si marchan!

Igualmente hay que mencionar a las Mujeres Profesionales de los Medios de Comunicación. Ellas también tienen una Asociación a cuyo frente están dos periodistas de renombre, "Lola Alvarez" y "Nani Carvajal", ambas tan conocidas que no es preciso decir nada más de ellas ni de sus compañeras.
Hablar de otras muchas y valiosas actividades desarrolladas por mujeres o, simplemente relacionar nombres individuales de mujeres andaluzas relevantes en las escenas de la actualidad sería una tarea ciertamente gratificante aunque interminable. Pero... siempre hay un pero...
Y es que Andalucía también enraíza su vivir en un pasado y en unas costumbres tradicionales que a veces deberían haberse perdido en las nieblas del devenir histórico social. Y una de esas tristes herencias del ayer es la condición penosa que todavía sufren muchas mujeres andaluzas. Se agotan en trabajos mal remunerados, insalubres o no adecuados a sus posibilidades y a su dignidad; son explotadas y acosadas sexualmente, y de esta forma se destruye sistemáticamente su confianza en si mismas, borrándose hasta la última línea de su autoestima. Y eso cuando no son, además, maltratadas físicamente y hasta asesinadas. El maltrato y la violencia en el hogar no solamente no se han acabado sino que hasta parece que se incrementan. Los lamentables casos de violentas agresiones que, olvidando los más elementales derechos humanos, han sucedido en nuestra Andalucía en tiempos muy recientes, han puesto de relieve este gravísimo problema creando una seria alarma social.

Creemos muy importante que esta alarma no desaparezca cuando "se enfríe las noticia" y siga adelante y viva la lucha empeñada en pro de la dignidad de todas las mujeres, pero muy especialmente de aquellas a las que se la han hecho perder los malos tratos, la incomprensión y la discriminación.
Porque las agresiones a las mujeres, sean del tipo que sean, son violaciones flagrantes de los derechos humanos de las víctimas. Y, en los casos de malos tratos y violencia doméstica se trata de delincuencia pura y dura, delincuencia de la peor especie. Porque lo que se les hace a estas mujeres son agresiones y delitos de sangre, y desgraciadamente, también son asesinatos (muchos de ellos premeditados) y no crímenes pasionales ni resultados de una obcecación por celos o amores despechados. Y quienes realizan esas abominables acciones son delincuentes en todo el amplio y maligno sentido de la palabra.

En un contexto social en el que se han reconocido legalmente los derechos a la igualdad de todas las personas y que ha reconocido que en el concepto "personas" se cuentan a todas, es decir también a las mujeres, a la infancia, a la ancianidad, a otras etnias... es una triste contradicción que se mantengan estos problemas e incluso que haya quien los justifique, los comprenda o los disculpe. En el caso de la discriminación y las agresiones delictivas a las mujeres no se trata de un grupo minoritario, sino de la mitad de la población, una mitad que ya ha tomado conciencia de sí misma y va a tener capacidad de afrontar serena y valientemente sus problemas por graves que sean.

Cuando se trabaja para denunciar, remediar y, sobre todo, mejorar los problemas de marginación y delincuencia, en y contra las mujeres, se habla de "acciones positivas". Son bellas palabras para una hermosa intención. Muy recientemente ha habido un ejemplo claro en el discurso que el Príncipe de Asturias ha pronunciado en la ceremonia de entrega de los premios que llevan su nombre. En ese discurso ha hecho una mención clara y rotunda a la lucha de las mujeres por sus derechos y a los logros que han alcanzado. No obstante, faltan aún muchas etapas por recorrer y en eso estamos.

Precisamente, en esta línea, es de justicia mencionar el protagonismo que en esta tarea tiene el Instituto Andaluz de la Mujer. Esta organización, que en Andalucía se incardina directamente en la Consejería de Presidencia, manifiesta desde sus comienzos una decidida actividad contra toda esta problemática. Cursos, investigaciones y publicaciones de todo tipo dan buena fe de ello. En su seno funciona el Centro de la Mujer que contribuye muy activamente apoyando y ayudando desde múltiples perspectivas a todas las mujeres que lo necesitan.

Para terminar, hay que aludir a una publicación muy interesante que el Instituto Andaluz de la Mujer acaba de publicar. Con el sugestivo título de "Cómo tratar bien los malos tratos" se refiere a la forma en que se dan (y en que se deben dar) las noticias de estos desgraciados asuntos en los medios de comunicación social. Con numerosos ejemplos y una normativa eficaz y explica la necesidad de llamar a las cosas por su nombre para no deformar la realidad ni las noticias que, a partir de ella, se generan.

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