Andalucía abierta

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Sentires

por Alberto Artundo


Callejitas blancas, estrechas,
con ventanas enrejadas a los lados
y el brillo de los faroles en el empedrado,
nos conducían hacia no se sabía donde.
Era jueves y esa noche
había festival de cante flamenco.
Una plaza nos dijeron y pensamos,
otro montaje para turistas.
Caminamos, subimos y bajamos
entre paredes blancas de luna casi llena
faroles de luz amarilla y niños correteando
La música al fondo nos dirigía,
torcimos, giramos y entre esquinas
de pilastras de piedra matada,
el sonido se fue acercando.
Y llegamos. La plazuela era recoleta, pequeña, blanca y llena de geranios
un estrado pequeño de madera
y un pañolón pintado:
"Jueves Flamenco" decía
poca gente, todos de casa,
y algún "guiri" despistado
la plazuela se llamaba "El Cananeo"
en una esquina un azulejo pintado:
"Cien días lejos de la muralla de Arcos
y su río mueven a desconfianza
y la belleza de Zoraida era, cielo abrazable"
    Antonio Hernández

y en la otra esquina una tabernita
La Taberna del Cananeo,
como no podía ser menos
Fabiola Pérez al cante, cantaora de Arcos
un guitarrista joven, muy bueno
cuyo nombre ahora no recuerdo
a las palmas las hermanas,

preciosas por cierto
Y la cosa se fue animando
los guiris huyendo, era tarde
nos quedamos con los de casa,
vecinos, y algún loco del flamenco
El padre de la niña, el jefe de la familia,
en el quicio de la taberna
grande, gordo, satisfecho
un tubo de cerveza en una mano
en la otra una farias
cara seria, encantao por dentro
Y hasta un cante antiguo y viejo dedicao
cuya letra no recuerdo:
"navarrico, navarrico
que guapo estas moreno
con esa gorra bien plantá..."

todo lo demás de esa noche
fue embrujo y cuento.
Y ahora, reposadas las emociones
el recuerdo lejos,

las añoranzas a flor de piel
y los sentires por los adentros, os cuento:
fue una noche, fue un embrujo
igual que una vez, en Sevilla,
luna llena, la Giralda, el Silencio saliendo
el sentimiento a flor de piel, todos uno
comunión de almas andaluzas
por fuera los adentros,
y el estallido de emociones pesaba
todos uno, todos dentro
y en una plazuela pequeña, recoleta,
de barrio, encalada y geranios,
testigos mudos una vez

se apagaron las luces
se fueron los extraños,
y quedamos los de dentro.

Explotó el sentimiento,
el flamenco se hizo de andar por casa,
el festival calentó los ánimos
y el flamenco se hizo cante jondo,
el cante jondo, sentimiento,
y en esa plaza, pequeña, blanca y recoleta
como patio de vecinos conocidos
explotó el cante jondo,

explotó el sentimiento,
el primo, el hermano y el cuñao
¡niño, estate quieto! no te subas al tablao
mira tu hermana que formal
escucha a tu padre, esta inspirao
hija, llévate a los niños, no han cenao.

Las cervezas pasaron de mano en mano
cocacolas de ginebra y muchos cigarros
y el cuñao que se lanza
rodeao de gente joven,
mucha chunga, mucho tiento
pa picar al Soto hijo, sentao y en silencio
bandos se hicieron, de un lao y del otro
y al final el Soto, picao en los adentros
carraspeó y echó un salivazo
la plaza en silencio, los vecinos,
cuatro forasteros, la plaza vacía
temblaron las carnes, tembló el silencio
y la luna fue cómplice
los geranios y el blanco, compañeros
los adoquines de la plaza se calentaron
y empezó la noche, empezó el sentimiento
el flamenco en toda su pureza
herencia de sangre gitana y temperamento
cante jondo le llaman, yo no lo creo
es el cante de una gente
con mucho que dar por dentro
y de jondo no vi ná, lo vi todo pa fuera
gitanos y payos fueron hermanos
hermanados por el sentimiento
hasta un andalú del norte
echó su cuarto a espadas todo fue respeto
éramos de como de la casa,

éramos de dentro
y la luna fue creciendo
y con ella el sentimiento
hasta los municipales llegaron:
oigan que hay gente durmiendo!
pero si somos todos vecinos,
aquí no molestamos

yo vivo aquí y este allí,
somos todos del barrio

y no hay gente durmiendo.
Se fueron los municipales,
volvió el sentimiento.
Y al final en la taberna,

y de puertas adentro
siguió la juerga,
las confidencias y el respeto,
hasta unos franceses equivocaos
que supieron captar aquello
invitaron a una ronda,
una mas ya no me acuerdo
al final al alba, calleja arriba
con el cuerpo muerto
pero el alma cantando, el corazón abierto
aromas de jazmín nos acompañaron
entre tapias y silenciosas rejas.
Arcos estaba durmiendo.

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