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Callejitas blancas, estrechas, con ventanas enrejadas a los lados y el brillo de los faroles en el empedrado, nos conducían hacia no se sabía donde. Era jueves y esa noche había festival de cante flamenco. Una plaza nos dijeron y pensamos, otro montaje para turistas. Caminamos, subimos y bajamos entre paredes blancas de luna casi llena faroles de luz amarilla y niños correteando La música al fondo nos dirigía, torcimos, giramos y entre esquinas de pilastras de piedra matada, el sonido se fue acercando. Y llegamos. La plazuela era recoleta, pequeña, blanca y llena de geranios un estrado pequeño de madera y un pañolón pintado: "Jueves Flamenco" decía poca gente, todos de casa, y algún "guiri" despistado la plazuela se llamaba "El Cananeo" en una esquina un azulejo pintado: "Cien días lejos de la muralla de Arcos y su río mueven a desconfianza y la belleza de Zoraida era, cielo abrazable" Antonio Hernández y en la otra esquina una tabernita La Taberna del Cananeo, como no podía ser menos Fabiola Pérez al cante, cantaora de Arcos un guitarrista joven, muy bueno cuyo nombre ahora no recuerdo a las palmas las hermanas, preciosas por cierto Y la cosa se fue animando los guiris huyendo, era tarde nos quedamos con los de casa, vecinos, y algún loco del flamenco El padre de la niña, el jefe de la familia, en el quicio de la taberna grande, gordo, satisfecho un tubo de cerveza en una mano en la otra una farias cara seria, encantao por dentro Y hasta un cante antiguo y viejo dedicao cuya letra no recuerdo: "navarrico, navarrico que guapo estas moreno con esa gorra bien plantá..." todo lo demás de esa noche fue embrujo y cuento. Y ahora, reposadas las emociones el recuerdo lejos, las añoranzas a flor de piel y los sentires por los adentros, os cuento: fue una noche, fue un embrujo igual que una vez, en Sevilla, luna llena, la Giralda, el Silencio saliendo el sentimiento a flor de piel, todos uno comunión de almas andaluzas por fuera los adentros, y el estallido de emociones pesaba todos uno, todos dentro y en una plazuela pequeña, recoleta, de barrio, encalada y geranios, testigos mudos una vez se apagaron las luces se fueron los extraños, y quedamos los de dentro. |
Explotó el sentimiento, el flamenco se hizo de andar por casa, el festival calentó los ánimos y el flamenco se hizo cante jondo, el cante jondo, sentimiento, y en esa plaza, pequeña, blanca y recoleta como patio de vecinos conocidos explotó el cante jondo, explotó el sentimiento, el primo, el hermano y el cuñao ¡niño, estate quieto! no te subas al tablao mira tu hermana que formal escucha a tu padre, esta inspirao hija, llévate a los niños, no han cenao. Las cervezas pasaron de mano en mano cocacolas de ginebra y muchos cigarros y el cuñao que se lanza rodeao de gente joven, mucha chunga, mucho tiento pa picar al Soto hijo, sentao y en silencio bandos se hicieron, de un lao y del otro y al final el Soto, picao en los adentros carraspeó y echó un salivazo la plaza en silencio, los vecinos, cuatro forasteros, la plaza vacía temblaron las carnes, tembló el silencio y la luna fue cómplice los geranios y el blanco, compañeros los adoquines de la plaza se calentaron y empezó la noche, empezó el sentimiento el flamenco en toda su pureza herencia de sangre gitana y temperamento cante jondo le llaman, yo no lo creo es el cante de una gente con mucho que dar por dentro y de jondo no vi ná, lo vi todo pa fuera gitanos y payos fueron hermanos hermanados por el sentimiento hasta un andalú del norte echó su cuarto a espadas todo fue respeto éramos de como de la casa, éramos de dentro y la luna fue creciendo y con ella el sentimiento hasta los municipales llegaron: oigan que hay gente durmiendo! pero si somos todos vecinos, aquí no molestamos yo vivo aquí y este allí, somos todos del barrio y no hay gente durmiendo. Se fueron los municipales, volvió el sentimiento. Y al final en la taberna, y de puertas adentro siguió la juerga, las confidencias y el respeto, hasta unos franceses equivocaos que supieron captar aquello invitaron a una ronda, una mas ya no me acuerdo al final al alba, calleja arriba con el cuerpo muerto pero el alma cantando, el corazón abierto aromas de jazmín nos acompañaron entre tapias y silenciosas rejas. Arcos estaba durmiendo. |
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